Sentir hormigueo en las manos o notar que los pies “se duermen” es una molestia muy común. A veces ocurre después de permanecer mucho tiempo en la misma posición, pero en otras ocasiones puede ser una señal de que algo en el cuerpo necesita atención.
Estas sensaciones, conocidas médicamente como parestesias, pueden aparecer de forma ocasional o repetitiva y manifestarse como cosquilleo, pérdida de sensibilidad, pinchazos, ardor o debilidad. Aunque muchas veces no representan un problema grave, también pueden relacionarse con alteraciones nerviosas, circulatorias o metabólicas.
1. Mala circulación sanguínea
Una de las causas más frecuentes es la disminución del flujo sanguíneo hacia determinadas zonas del cuerpo. Cuando la sangre no circula correctamente, los nervios reciben menos oxígeno y pueden aparecer sensaciones de adormecimiento o frío.
Esto suele suceder cuando:
En muchos casos, mover la extremidad afectada ayuda a recuperar la circulación y el hormigueo desaparece gradualmente.
2. Nervios comprimidos
Los nervios pueden comprimirse por malas posturas, tensión muscular o movimientos repetitivos. Es muy frecuente en personas que pasan horas frente al ordenador, usan constantemente el teléfono móvil o realizan trabajos manuales repetitivos.
Cuando un nervio se comprime, pueden aparecer:
En algunos casos, el problema se origina en la espalda o el cuello, especialmente cuando existen hernias discales o inflamación de las raíces nerviosas.
3. Síndrome del túnel carpiano
El síndrome del túnel carpiano ocurre cuando el nervio mediano, ubicado en la muñeca, se comprime. Es una causa muy común de hormigueo en las manos.
Los síntomas suelen incluir:
Esta condición es frecuente en personas que realizan movimientos repetitivos con las manos.
4. Deficiencia de vitaminas
La falta de vitaminas del complejo B, especialmente B1, B6 y B12, puede afectar el funcionamiento de los nervios.
Cuando esto ocurre, pueden aparecer síntomas como:
Una alimentación equilibrada es fundamental para mantener saludable el sistema nervioso.
5. Estrés y ansiedad
Muchas personas desconocen que la ansiedad también puede provocar hormigueo corporal. La tensión muscular constante y los cambios en la respiración pueden alterar la sensibilidad en brazos, manos, piernas y pies.
En estos casos, el hormigueo suele acompañarse de:
6. Diabetes y neuropatía diabética
El exceso de azúcar en sangre puede dañar progresivamente los nervios, especialmente los de pies y piernas. Esta complicación se conoce como neuropatía diabética.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Cuando el hormigueo aparece de forma frecuente y persistente, es importante descartar problemas relacionados con la glucosa.
7. Problemas en la columna vertebral
Algunas afecciones de la columna cervical o lumbar pueden comprimir nervios y provocar hormigueo en brazos, manos, piernas o pies.
Además del entumecimiento, pueden presentarse:
Señales de alerta que no debes ignorar
Aunque el hormigueo ocasional suele ser benigno, existen situaciones que requieren valoración médica.
Consulta con un profesional si:
¿Cómo aliviar el hormigueo en manos y pies?
Estas recomendaciones pueden ayudarte:
Si los síntomas persisten o empeoran, lo más importante es identificar la causa para recibir el tratamiento adecuado.