Ojo de pescado: pequeño en apariencia, grande en molestia

Hay lesiones que pasan desapercibidas a simple vista, pero que pueden convertirse en una auténtica tortura en el día a día. El llamado “ojo de pescado” es una de ellas: una pequeña alteración en la piel que, pese a su tamaño, puede provocar dolor intenso y persistente.

¿Qué es realmente el “ojo de pescado”?

Aunque popularmente se le conoce con ese nombre, en términos médicos se trata de una verruga plantar, una lesión causada por el virus del papiloma humano (VPH).  

Suele aparecer en la planta del pie, especialmente en zonas de apoyo como el talón o la base de los dedos. A diferencia de otras verrugas, esta crece hacia adentro debido a la presión al caminar, lo que explica buena parte de sus molestias.

¿Por qué duele tanto?

Una de las características más llamativas del ojo de pescado es el dolor. No siempre es constante, pero puede volverse intenso al caminar o al presionar la zona.

Esto ocurre por varias razones:

  • Crecimiento hacia el interior: la presión del peso corporal hace que la lesión se hunda en lugar de sobresalir.
  • Compresión de terminaciones nerviosas: al incrustarse en la piel, presiona zonas sensibles.
  • Inflamación local: el cuerpo reacciona al virus, generando molestias adicionales.

En muchos casos, el dolor se describe como una sensación punzante, similar a tener una piedra dentro del zapato.

Cómo identificarlo

Aunque puede confundirse con un callo, hay algunas señales distintivas:

  • Presencia de puntos negros (pequeños vasos sanguíneos coagulados)
  • Dolor al pellizcar lateralmente, más que al presionar directamente
  • Superficie áspera o engrosada
  • Interrupción de las líneas naturales de la piel

Reconocer estas diferencias es clave para evitar tratamientos incorrectos.

¿Es contagioso?

Sí. Al estar causado por un virus, puede transmitirse por contacto directo o indirecto, especialmente en ambientes húmedos como piscinas, duchas públicas o gimnasios.

El contagio no es automático, pero aumenta si hay pequeñas heridas o la piel está debilitada.

Tratamiento y cuidado

Aunque algunas verrugas pueden desaparecer solas, el ojo de pescado suele requerir tratamiento, especialmente si duele o persiste.

Las opciones más comunes incluyen:

  • Productos tópicos con ácido salicílico
  • Crioterapia (congelación de la lesión)
  • Tratamientos dermatológicos específicos

Además, es importante:

  • Evitar caminar descalzo en lugares públicos
  • No manipular la lesión
  • Mantener los pies limpios y secos

Un problema pequeño que no conviene ignorar

El ojo de pescado puede parecer insignificante, pero su impacto en la calidad de vida es real. Caminar, hacer deporte o incluso estar de pie puede volverse incómodo.

Detectarlo a tiempo y tratarlo adecuadamente no solo evita molestias, sino también su propagación. Porque, a veces, lo más pequeño es lo que más se siente.